No sé

Lágrimas y letras

Te siento en mi
adherido, mezclado, fusionado.
Intento olvidarte, no puedo
no quiero, no sé.
Te metiste en mi
enlazado, pegado, incrustado.
Intento alejarme, no puedo
no quiero, no sé.
Estás en mi,
instalado, impregnado, tatuado…

¿Yo en tí?
No sé.

Belita

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Las estatuas del parque

Bufanda de Chopin

Cae la tarde, las agujas del reloj se desplazan al ritmo de las hojas que descienden de los árboles más tristes del parque.

Las estatuas piensan en ti, con la certeza de quien sabe que un amigo merece ser eterno. Piensan en la posibilidad de que vuelvas. Las estatuas son ingenuas. 

Y es que mirar a la nada en tardes como estas es adentrarse en el pasado, como en el laberinto más intransitable.

No hay nadie en el parque a estas horas de la tristeza. Quienes fuimos felices lo sabemos con dolor: hay regresos que solo existen en la imaginación. Y a veces hay que conformarse con la nostalgia, como el guerrero que sobrevive a la batalla, pero no a la vida.

No volverás, lo sé. No volveremos. No importa cuánta esperanza tengan las estatuas, ambos decidimos sepultarla.

Solo nos queda recordar. Y escribir. Y pensar en no volver a…

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El infinito que vive en un nanosegundo

Espacios del Alma

infinity

Llega la noche lentamente y taciturna, como de costumbre me encuentro de pie en la proa observando la quietud de las aguas, como se acuesta desnuda la luna en ellas sin ningún pudor, respirando incansable esa brisa de mar que hace viajar al cosmos un parpadeo, como si apenas estuviese a un nanosegundo de distancia uno del otro, experiencia extra corporal que te permite sentir la infinita maravilla de los detalles que nadie puede ver con sus ojos, allí se iluminan los rostros con la perfección de una sonrisa, la voz se convierte en la canción que eternamente deseamos escuchar, ese lugar donde las palabras tienen alas, el silencio grita y el tiempo pierde su ritmo, he tenido la fortuna de tenerlo todo en cuatro décadas siento que no me falta nada, tuve lo más importante y es que amé con toda mi alma.

Y si, es lo más importante…

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Carta a una amiga

S. F. Almatar

mirando-gaviotas

Siendo alma que escapa
y escribiendo sin que te lean,
no te ausentas.
Siendo sonrisa serena
o suave tormenta,
no te ausentas.

Hola, quisiera saber cómo te sientes, pero me cohíbo en preguntarte, soy torpe para hacerlo y temo que me des la respuesta que silencias y en tus adentros te lacera. Presumo que tus silencios son como los míos tras una separación: tormentas que, paulatinamente, cercenan, elegías que no quieren ser escritas, dolores que no desean ser pronunciados, recuerdos que no pueden describirse, emociones que se anudan en la garganta, gritos del alma.

Ya sabes, los efectos colaterales de un desenlace: las ruinas que nos carcomen sin intención, las heridas y los daños que requieren tiempo para sanar, el sentimiento de culpa, los ánimos desilusionados de volver a creer y confiar, la utopía de regresar en el tiempo, la esperanza de renacer, los adioses que gimotean en nuestros oídos…

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Ebriedad de un Silencio

Espacios del Alma

Ebriedad de un silencio

Acordes rítmicos embriagantes en mis dedos mientras recorro su espalda
sostengo su cadera en el vaivén suave de las olas un segundo antes de morir en la orilla,
para regresar a las profundidades suavemente en una melodía que se apresura
y se detiene a quemar los segmentos de la noche que se muere,
alumbrarnos de nuestra presencia,
dejar cuerpos ausentes unos segundos para recorrer caminos cósmicos,
volver a nuestros cuerpos que bailan silenciosos y vibrantes
sobre la paz que se lame en su cuello hasta llegar a sus labios donde sorbo a sorbo
nos bebemos el alma y llenamos cada rincón vacío para alborotar los silencios
y convertirlos en gemidos.
Mis manos siguen su camino sin prisa como mundos envueltos en horizonte y brisa de mar,
se respira tanto aire y tanta esencia,
sin interrumpir el recorrido acabar en un suspiro y remolinos de luz en…

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Escribir sin borrar

S. F. Almatar

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Me causa gracia la gente que borra lo que ha escrito y ha dedicado a otras personas con las que se ha involucrado afectivamente, creo que borrar solo revela que dentro de sí hay esquirlas de ciertos sentimientos que siguen haciendo daño, creo que borrar es un absurdo, como si el olvido absoluto fuese posible.

Yo también tuve mi época de borrar lo que escribía, pero en aquel entonces negaba y evadía mi realidad. Ahora ya no borro lo que escribo, así las letras me remuevan culpas o iras, me gusta profundizar en mis sentires y usar los recuerdos a mi antojo para escribir, por más remotos que sean.

No es fácil escribir sin que duela, pero escribir sobre el pasado me otorga cierta sensación de poder y de bienestar, porque escribir sobre recuerdos que duelen o dolieron me permite exteriorizarlos, reconocerlos y aceptarlos como cicatrices que, indefectiblemente, forman parte…

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